Almodóvar: los inicios de una nueva estética
Si Pedro Almodóvar dejara hoy aparcada su carrera no pasaría nada. Salvo perdernos años de grandes obras del cine y guiones espectaculares, claro. No pasaría nada por la sencilla razón de que Almodóvar, aunque hoy aparcara su carrera, seguiría pasando a la historia de los grandes como el creador de la estética almodovariana, el artífice de un nuevo cine tan peculiar como él mismo y los personajes de sus filmes.
No es simplemente que el prolífico director haya llegado a la cima de Hollywood. Lo cierto es que Pedro Almodóvar se ha convertido también un maestro admirado por muchos -odiado por algunos- cuya forma de hacer ha llegado a lo más alto del Kodack Theathre, si no también a Broadway con la teatralización de una de sus grandes obras, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”.
Y como de todos los grandes del cine, de Almodóvar hay que saberlo todo y hay que admirarlo todo, también sus cortometrajes. Ciertamente, la ya conocida como estética almodovariana comenzó a forjarse en los primeros cortometrajes del cineasta que supusieron su mejor escuela para lanzarse al largo y dar rienda suelta a su creatividad.
Es muy difícil destacar tan sólo uno. En “Dos putas o historia de amor que termina en boda”, grabado en 1974, “La caída de sodoma”, en 1975, “Sexo va, sexo viene”, en 1977 o “Salomé”, grabado en 1978 son sólo algunas de las piezas que preceden a sus grandes obras maestras.
Los cortometrajes del director manchego reflejan su estética y su gusto hacia una mirada más progresista del cine de la que se tenía en la década de los 70. Así, las historias de Almodóvar, repletas de iconos sexuales y figuras transgresoras, pronto comienzan a resonar en la industria cinematográfica, hasta que en 1980 nace su ópera prima: “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” en la que descubre a la que se convertirá en una de sus musas: Carmen Maura.
El placer de ser una chica Almodóvar
La nueva estética de Pedro Almodóvar que sus cortometrajes fueron preparando desde la década de los 70, arrasa desde sus comienzos. Tanto es así que convertirse en una chica Almodóvar es una meta más que venerada por las actrices que componen el panorama cinematográfico de la época, deseosas de una llamada del manchego. Así, Carmen Maura, Victoria Abril, Rosi de Palma y Bibiana Fernández se convierten desde bien temprano en iconos femeninos del director, en símbolos de su nueva estética. Penélope Cruz, la última musa del director, juega un papel indiscutible en su última etapa cinematográfica.
Regreso tras treinta años
Tres décadas estuvo el manchego sin volver al cortometraje. “La concejala antropófaga” ha sido su última incursión en este entorno. Protagonizado por Carmen Machi, el filme fue una improvisación durante el rodaje de “Los abrazos rotos” en el que, para muchos, el director vuelve a los relatos típicos de sus inicios. Se trata de un monólogo en el que una concejal del Ayuntamiento de Madrid ofrece su particular visión sobre el sexo y la antropofagia. Un cortometraje a la más pura estética almodovariana, aquella que él supo crear en los años 70 y que ha dado lugar a todo un movimiento cinematográfico.
Pincha aquí para ver el cortometraje “La concejala antropófaga”


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