Coca-Cola: Cuando vender el producto ya no es lo que cuenta
Ya hemos destacado en otras ocasiones cómo claros ejemplos -Aquarius o Sra. Rushmore- son la muestra de que la publicidad podría traducirse en la ecuación: Cortometraje + intención de venta del producto = spot publicitario. Así, en la enumeración de ejemplos que demuestran cómo la publicidad cuenta cada vez historias más convincentes e interesantes para vender un producto, destacamos hoy el ejemplo Coca-Cola: anuncios capaces de emocionar e impactar hasta tal punto que la historia es recordada incluso con el paso de los años.
¿Quién no recuerda a los obreros de Coca-Cola y su “break” a las 11 de la mañana para tomar la refrescante bebida? ¿O el oso polar representativo de la marca? Y es que, durante años, Coca-Cola no ha dejado de sorprender con sus tácticas publicitarias, convertidas en historias por siempre recordadas y que muchas otras marcas han intentado copiar. Sólo lo ha conseguido Aquarius y, recordemos, son marcas de la misma empresa.
Recordemos algunos de ellos, sobre todo aquellos cuyas historias podrían ser perfectamente un cortometraje si obviáramos las partes en las que se alude a la marca:
En este spot, en el que un hijo acude a una empresa para dar referencias sobre su madre, encontramos una historia completa con introducción, nudo y desenlace y en la que las únicas referencias a la marca están en la botella que el chico saca de la nevera y en la imagen final. El anuncio nos transmite confianza en la marca y nos emociona.
Del mismo modo, el anuncio de los obreros que acabamos de mencionar se hizo tan conocido en los años 90 que incluso ahora ha vuelto a recuperarse para un nuevo spot. Parece que estamos hablando de series, cortometrajes o historias, y no de anuncios publicitarios cuya única finalidad es vender un producto. ¿Y quién no recuerda los entrañables osos polares?
Una de las últimas campañas de Coca Cola, concretamente en febrero de 2009, se encargó de reunir al hombre más anciano de España, Josep Mascaró, de 102 años, con un bebé que acababa de nacer. Bajo el lema “Estás aquí para ser feliz”, el anuncio consiguió conmover de tal manera que se convirtió en una de las campañas más eficaces de la marca. ¿Se trataba solamente de un anuncio? El spot nos recordaba aquéllas cosas elementales de la vida y cómo debemos centrarnos en lo absolutamente importante.
No obstante, no olvidemos cómo Coca Cola se ha convertido ya en un producto lo suficientemente conocido como para no necesitar publicidad para venderse. Los spots, como en el caso de Aquarius, simplemente cuentan historias para aportar fidelidad a la marca y para conseguir que nos identifiquemos con aquellos valores que transmite. Un claro ejemplo de cómo, en algunos casos, el mensaje importa más que el producto en sí.
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