Lo que debes saber si empiezas de cero (II)
Como en cualquier trabajo en el que alguien debe aprender un oficio, el trabajo del cortometraje es una actividad que debe aprenderse paso a paso. Si es cierto que es realmente difícil establecer un decálogo del cortometraje que nos proporcione los pasos a seguir (cada producción requiere su tiempo y su inversión) pero sí es necesario tener en cuenta una serie de premisas que no se pueden pasar por alto a la hora de crear un corto:
-La idea: Sin idea no hay cortometraje. Además, no sirve cualquiera y ya es de sobra conocido que en esto, como en otro cualquier ámbito de la creación, está casi todo inventado. Ha de ser original y sorprendente, que aporte al espectador aquellos elementos que no encuentra facilmente en su vida diaria.
-Guión: Una buena idea se queda en el tintero por varios motivos, y uno de ellos es la errónea confección del guión. Saber elaborar una trama con puntos de giro y elementos dinamizadores de la historia aportará a la idea la consistencia que necesita para convertirse en una gran producción. Desde CinEncorto recomendamos el libro “Cómo convertir un buen guión en un guión excelente”, de Linda Seger.
-Personajes: Forman parte del guión. Es imprescindible dar vida a unos personajes llenos de matices y peculiaridades que sepan guiar la trama hacia donde queremos llevarla. Un personaje peculiar puede ser la clave para dar un aire nuevo a la historia.
-Dinero: Indudablemente, sin dinero es difícil crear un buen cortometraje. Dependiendo de cuales sean nuestras pretensiones haremos una inversión u otra, pensando sobre todo en los caminos de promoción del proyecto así como dónde y cómo queremos explotarlo. Pre-producción, contratación de actores, producción, post-producción, promoción… cada elemento requiere una inversión que puede suponer un elevado desembolso.
-Equipo: Crear un grupo de personas organizadas que saque adelante el proyecto es fundamental. El compañerismo y la coordinación puede ayudar a reducir tiempos de rodaje, y con ello gastos.
-Imprevistos: Siempre hay que tener en cuenta los imprevistos. Es muy posible que el tiempo no acompañe, que un actor enferme, o que falle una cámara o la iluminación. Evidentemente, estos infortunios cuestan dinero, pero el gasto será menor si tenemos en cuenta que puede ocurrir en cualquier momento y que el calendario de rodaje se puede alargar.
-Agenda: La agenda es fundamental. Organizarse y cumplir los plazos tiene que ser una de las máximas a cumplir en el trabajo del director-productor.
-Autocrítica: Nuestra obra nunca estará perfecta. Es necesario buscar el más mínimo error plano a plano para conseguir una producción impecable.
-No dejemos las obras en el cajón: Suficiente cuesta terminar un cortometraje como para no darle salida. La promoción es fundamental y no necesariamente necesita una gran inversión: presentación a festivales, concursos, autopromoción en bitácoras y redes sociales pueden ser el primer paso de una carrera de éxito.
Y ante todo, SERIEDAD. Tomarse el trabajo en serio es la única vía para conseguir que dé frutos.


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