El negocio de las Majors
El problema de la exhibición, sobre todo en el caso del cortometraje, es sin duda uno de los mayores frenos a la promoción y conocimiento de los mismos, no sólo entre el público sino también dentro de la propia industria. En el mundo del cine, es imprescindible conocer la palabra Major, así como lo que implica su existencia. Las majors son sociedades integradas que ejercen su actividad en todos los campos de la industria cinematográfica (producción, distribución, exhibición, industrias técnicas…) Podríamos decir que la Industria del Cine el negocio se divide en dos sectores: las majors y las productoras independientes, aunque lo cierto sea que las majors se lleven un 90% de la tarta de beneficios.
Desde CinEncorto recomendamos un interesante libro para entender el negocio del cine desde este punto de vista: “El dinero de Hollywood: financiación, producción, distribución y nuevos mercados”, de Joël Augros. En el años 1995 las siete majors que dominaban el mercado de Hollywood eran: Walt Disney, Columbia, Metro Goldwyn Mayer, Paramount, Twentieth Centruy-Fox, Warner Bros y Universal. Eran estas las grandes empresas que controlaban el panorma cinematográfico, y que en gran medida lo siguen dominando.
Fuera de las majors, el negocio del cine se hace realmente difícil. La gran empresa controla desde la creación de la película (contratación de actores del star system, elaboración de superproducciones…) hasta su exhibición en salas (las majors son propietarias de las salas de exhibición, por lo que deciden qué se ve y qué no se ve) y su distribución al público (Dvd, emisión en televisión, canales de pago). Lo que esto quiere decir es que todas las etapas de la vida de una producción cinematográfica han de pasar por las manos de la gran empresa.
¿Qué significa esto? Un elevado número de producciones quedan fuera del sistema de las majors y caen en manos de productoras independientes, con escasas salas de exhibición a su disposición y un panorama ya establecido y en el que sus producciones no tienen salida. Dado así que el negocio está controlado y que si la producción no es comprada por una de las siete grandes empresas ve realmente limitadas sus posibilidades, las salidas de la película se reducen a festivales o exhibiciones en pequeñas salas para un público especializado.
Del mismo modo, la cosa se agrava cuando hablamos de cortos. El cortometraje, si de por sí tiene poca cabida en la industria del cine, menos aún si no cae en manos de una productora de éxito o una major. Los festivales se configuran así como una de las alternativas al control del sistema por las grandes empresas, por lo que el camino de un cortometraje debería guiarse por el número de festivales a los que se pueda presentar. Esto, y la calidad de la producción pueden hacer que el boca a boca se convierta en el gran impulso de nuestro corto y que pueda seguir los pasos de, por ejemplo, La Dama y la muerte, de Javier Recio.



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